Microcuentos

Juramento de Hipócrates

Con una inyección de humildad a la vena, el siquiatra logró salvar al último escritor.  Los demás murieron en una epidemia de egotitis.

Continuar

El Hambre

En lo alto de la Capital, los Satisfechos se amurallan horrorizados. En el bajo los Famélicos alimentan un monstruo insaciable que tiene la boca grande y los colmillos afilados.

Continuar

Franja de Gaza

"No pude disparar. Me paralizó que ese gentil hablara  nuestro idioma, parecía un ser humano” declaró el militar.  Después de oír el testimonio del soldado frente al tribunal de guerra, los generales ordenaron cortarle la lengua al  enemigo.

Continuar

Perfección

“El futuro de la narrativa está en la síntesis, la palabra precisa y la idea concreta.  Nada de envolver los hechos en atmósferas que dilaten la acción”, dijo el escritor.  Había tardado cinco años en buscar la palabra precisa y eliminar todo aquello que retardara la tensión de la historia. Después abrió su último libro, […]

Continuar

Censura

Saben que el vencido no está del todo vencido hasta que le cierran la boca.  Por eso Ellos cosen sus labios con una fibra que jamás se pudre.

Continuar

Intelectual

Busqué a alguien inteligente, que pudiera desafiarme en la confrontación de ideas y vencerme.  Al no encontrarlo. Repetí en voz alta la palabra inteligente y  me vino en la memoria un sólo nombre: el mío.

Continuar

Soledad

Quería hablar con alguien.  Desde el  teléfono fijo marqué el número de mi celular.

Continuar

Banderas

“Una bandera de los Estados Unidos izada con las estrellas hacia el suelo significa que en ese lugar necesitan ayuda”, le gritó el teniente al soldado que había regresado de Irak. “Lo sé, mi teniente”, murmuró él.  Y haciendo caso omiso a la  orden superior, fijó la bandera y ató la cuerda al mástil. Al […]

Continuar

Luz Divina

Cuando leí “la única iglesia que ilumina es la que arde”. Me convertí en pirómano.

Continuar

Caricias

Antalogado en: "Basta" “Mamá no debe saber. Toma, compra el juguete que desees. Mañana tendrás que esmerarte más” le dijo el padre, mientras se subía el cierre del pantalón. Referencia: Anaquel Austral

Continuar